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Cómo elegir una mochila

Un gran espíritu aventurero, un buen par de botas, muchos calcetines y una adecuada preparación física no bastan para salir a "mochilear" con éxito. Si su aventura contempla pasar largas horas "haciendo camino al andar", una adecuada mochila será pieza fundamental para conseguir alcanzar los destinos soñados, sin más esfuerzos o incomodidades que los esperados.

Una mochila para cada ocasión
• No se trata de colgarse a la espalda la mochila del colegio y ponerse en marcha. La correcta elección de este elemento deberá contemplar el tipo de actividad a efectuar y el tiempo que permanecerá realizándola.
• La experiencia de quienes nos antecedieron en aventuras, ha hecho evolucionar el simple bolso con manijas, hasta convertirlo en las mochilas de hoy: complejas estructura de aluminio, con telas resistentes e impermeables y un cuidadoso diseño de cada uno de sus detalles, tales como la incorporación de materiales acolchados en los puntos de apoyo, la disposición de los bolsillos y amarras... ¡en fin!

Determine la carga
• Para mochilear es necesario acarrear un montón de elementos de uso práctico y habitual, que suman y pesan. Si su mochila resulta incómoda o demasiado pesada, su viaje puede llegar a convertirse en un peligro o en una verdadera tortura. Por eso, defina cuidadosamente la carga antes de partir.
• Mientras más tiempo de viaje, más elementos necesitará transportar. Esto dará una idea del volumen y peso que deberá movilizar.

TENGA PRESENTE
No se entusiasme demasiado: lleve sólo lo esencial.

Defina el tamaño
• En base a la carga predefinida, determine el porte de su mochila. Elija una con capacidad justa o un poco inferior a su requerimiento. No vale la pena escoger una más grande pues fomenta el transporte de cosas innecesarias, que sólo aportarán peso a la carga y cansancio e inestabilidad para quien la soporta.
• Tenga presente –eso sí- que la comodidad de la mochila depende, en gran medida, de que se ajuste bien a su talla.
• El tamaño se expresa generalmente en litros. Para una excursión de un solo día normalmente basta con una de 38 litros. Para un fin de semana en la montaña, resulta mejor una de 55 a 85 litros para un adulto y un poco menos si se trata de niños o personas con poca fortaleza física. Las más grandes llegan a los 90 o 95 litros y son para expediciones mayores, o si va en auto con poco tiempo para andar con su mochila a su espalda.

Distribución del peso
• La forma en que reparte la carga sobre el cuerpo determina la mayor o menor comodidad de la mochila. Pero eso no es sólo problema de distribución de bultos. El diseño de la mochila juega un papel fundamental.
• Para traspasar debidamente la carga hacia los músculos de las piernas, las mochilas utilizan un cinturón y unas varillas livianas de aluminio. Estas pueden ir por fuera o por dentro de la mochila, en la zona pegada a la espalda del usuario.
• Los armazones externos con forma rectangular, desde los cuales se cuelga la mochila, no permiten una buena repartición del peso.
• Los con forma anatómica son más cómodos.

El panel de la espalda
• Debe ser acolchado y de un material con un cierto nivel de absorción de humedad, pues la espalda es una de las zonas por donde más se transpira en las caminatas.
• El uso de materiales reticulados para recubrir los sectores acolchados que van en contacto con el cuerpo es otra buena ayuda para una adecuada ventilación.

Los tirantes
• Deben ser acolchados y más bien anchos para distribuir la presión de la carga sobre un área más amplia. Lo ideal es que su diseño incorpore una ligera curva anatómica.
• La distancia entre los tirantes y la zona de la cintura puede ser fija o regulable. Si es fija, se requiere un modelo particular para cada talla. Si es regulable, queda abierta la posibilidad de ser usada por cualquier persona: alta o baja, gorda o flaca, etc. simplemente ajustando sus correas y hebillas. Hay modelos que utilizan sistemas automáticos.
• Una correa a la altura del pecho, a modo de arnés, ayuda a evitar el balanceo, pero debe ser aflojada en las subidas para dejar que entre suficiente oxígeno a los pulmones.

El cinturón
• Es pieza clave para aliviar la espalda y los hombros, al transferir el peso hacia las piernas. Normalmente se complementa con correas más delgadas ubicadas en diversos puntos, cuya función es ajustar mejor la mochila contra las caderas.
• Se suele usar también para dejar a mano algunos objetos de uso frecuente durante las caminatas, como la botella de agua por ejemplo.
• El cinturón debe ser acolchado y con una resistencia acorde al peso que va a recibir.
• Es conveniente que sea ancho, de un material suficientemente denso como para soportar la presión durante largo rato: ni muy suave como para que ceda fácilmente, ni muy duro como para que moleste con el roce.

Distribución de la carga
• La forma en que se distribuye la carga dentro de la mochila no es un detalle menor. Junto con el peso, afecta directamente la comodidad y el equilibrio. Una mochila mal balanceada no sólo perjudica la espalda, cuello, hombros y piernas de quien la carga, además se convierte en un peligro potencial de caídas.
• La manera de llenar la mochila es relevante, y está determinada por su diseño. Las que se abren como maleta, permiten acomodar muy bien las cosas, pero a veces limita el llenado. Las que se llenan por arriba permiten mayor almacenamiento, pues la ropa se puede presionar más desde arriba. Suelen tener cierres laterales para acceder fácilmente a ciertos objetos, y una extensión adicional en la parte superior.

Los detalles de diseño
• Bolsillos externos: Son útiles, especialmente el de la tapa, pero no tanto como para llenarse de ellos. Si se usan para llevar objetos muy pesados podrían desestabilizar la carga, y si se guardan objetos delicados en ellos, estos quedan más expuestos a golpes, pues pueden ser pasados a llevar al sacarse la mochila o al circular por zonas estrechas.
En escaladas, ascensiones o caminatas por senderos angostos, pueden constituirse en un estorbo. Pero para un excursionista de fin de semana resultarán ideales para transportar linternas, cortaplumas, cubiertos, combustible, agua, etc. Mejor si son de tipo "fuelle".
• Sección superior independiente: Para viajes cortos puede ser muy conveniente contar con la posibilidad de separar la zona superior y transformarla en un "banano" que se ajuste a la cintura.
• Correas con espacio: Permite dejar algunos objetos tales como botellas, cámaras fotográficas, etc. al alcance de la mano durante una caminata. Las correas de los costados sirven para colgar desde allí un bastón o transportar objetos más grandes, pero no muy pesados, como por ejemplo una parka, una colchoneta, las botas, etc. Son útiles también para ajustar el volumen cuando se lleva la mochila medio vacía.
• Material: Escoja materiales impermeables, pero –por precaución- cubra siempre su mochila con una funda protectora cuando llueva. También puede guardar en bolsas plásticas algunas de las cosas que lleva adentro.